Tiempo de lectura: 3 minutos

Para realizar un trabajo serio es necesario concentrarse. Esto significa, sencillamente, que la capacidad de concentración es muy importante en el lugar de trabajo. Cumplir las exigencias de los jefes, satisfacer a los clientes y tener una buena carrera profesional dependen de la capacidad de concentración.

Sin embargo, mantener la concentración no es fácil. El trabajo puede ser aburrido y agotador tanto mental como físicamente. Mantenerse concentrado en las tareas es un problema perenne para los trabajadores. Esto es especialmente cierto en el caso de los empleados de cuello blanco, a los que se confía la realización del trabajo sin una supervisión estrecha.

El entorno laboral moderno ha empeorado aún más las cosas. Internet supone un océano infinito de distracciones a sólo unos clics de distancia para cualquiera que trabaje con un ordenador. El aumento del trabajo a distancia a gran escala ha hecho que mantener la concentración sea aún más difícil para muchos.

Si te cuesta mantener la concentración en el trabajo, no desesperes. Las dificultades en este ámbito son un problema común que, por suerte, también tiene muchas soluciones. Aquí tienes seis formas prácticas y eficaces de mejorar tu concentración en el trabajo.

Limite las distracciones digitales

Las distracciones digitales son probablemente el mayor obstáculo para la concentración. Lo curioso es que incluso las herramientas digitales diseñadas para aumentar la productividad pueden tener un efecto nocivo sobre la concentración. El ejemplo perfecto es el correo electrónico. Claro que la comunicación es importante, pero ¿merece la pena perjudicar la concentración por consultar el correo electrónico una vez cada dos minutos? Y un rápido vistazo a tus redes sociales puede convertirse en media hora perdida. Si la web es un problema para ti, considera la posibilidad de utilizar un software de productividad para que navegar por sitios que te hacen perder el tiempo sea imposible.

Pide ayuda a tus colegas

Un poco de responsabilidad hace mucho. Estaría bien que la autosuficiencia bastara por sí sola, pero es un hecho que las opiniones de los demás nos afectan mucho. Si otra persona sabe que estás flojeando, te sentirás peor. Por eso, pedir a un colega que compruebe que estás centrado te facilitará la tarea. También es una gran idea tener un compañero con el que te responsabilices mutuamente.

Considere el valor del trabajo

Si tu trabajo no te parece importante, estarás mucho menos motivado, lo que a su vez perjudicará tu concentración. Depender de una sensación interna y subjetiva de satisfacción hace más difícil mantener la concentración cuando aparecen el aburrimiento y el hastío. En lugar de eso, piensa por qué es importante tu trabajo. Piensa en el valor de tu trabajo para los clientes, tu equipo y la empresa en su conjunto. Recuerda que centrarte es, en última instancia, tu deber, tanto si te apetece como si no.

Atender las necesidades corporales

Mantener la concentración puede parecer una mera cuestión de voluntad mental, pero nada más lejos de la realidad. Si se está cansado, dolorido, hambriento o incómodo, concentrarse durante mucho tiempo es prácticamente imposible. Por eso es importante una ergonomía adecuada. Si no te sientas recto en una silla con un respaldo adecuado, te sentirás fatigado y dolorido. Del mismo modo, una alimentación sana (para no tener bajones de azúcar que te impidan concentrarte) es indirectamente fundamental para mantener la concentración.

Tómese descansos

Sentarse y concentrarse profundamente durante horas y horas seguidas no es realista. Paradójicamente, son las pausas las que, en última instancia, permiten mantener la concentración durante toda una jornada de trabajo. Las pausas te permiten recargar un poco tus baterías mentales. Pero no te quedes sentado frente al ordenador. Levántate, estira las piernas y, tal vez, charla brevemente con algún compañero. Si te quedas en tu puesto de trabajo (aunque no estés trabajando) no te sentirás realmente descansado.

Establecer pequeños objetivos

La motivación y la recompensa son ingredientes cruciales para mantener la concentración. Márcate pequeños objetivos que puedas cumplir rápidamente para agudizar tu concentración. Por ejemplo, puedes proponerte avanzar en un proyecto antes de la hora de comer. Dividir los proyectos más grandes en minitareas también hará que parezcan más manejables. Si tienes algo que perseguir, estarás más concentrado.

Las motivaciones para trabajar pueden variar. Puede que trabajes porque tu trabajo tiene un significado personal, porque crees que es bueno para la sociedad o porque eres ambicioso. Puede que lo haga sólo por dinero. Sin embargo, de una forma u otra, ser productivo es importante. Para llevar a cabo los proyectos de forma eficaz es necesario concentrarse bien. Sigue los seis consejos anteriores para mejorar tu concentración en el trabajo.